Punta del Este, Uruguay

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Tomando conciencia: ¡FELIZ DÍA DEL PERIODISTA!


Sí, es cierto que el oficio de periodista no es exactamente el de un aventurero siempre presto a retos, desafíos y trances de toda índole. No es así.

Las películas nos distancian de lo que es la rutina de cada jornada. No obstante, la nuestra es una faena que entraña riesgos, algunos no tan “visibles” como quisiéramos, entre otras cosas, porque, como suelo decir, llegamos todos los días a las casas de los ciudadanos y ciudadanas, pero esta misma sociedad nos mira con tópicos y desde el desconocimiento de nuestra situación real. De ello, la culpa, la gran culpa, es, sin duda, nuestra.

Siempre he dicho que los medios de comunicación, y, dentro de ellos, los mismos profesionales, no hacemos extensivo nuestro quehacer a lo que es nuestra realidad, y mucho menos, a nuestros problemas, que existen, y ahí están para palparlos. Hemos tenido, hasta ahora al menos, y como reza el refrán castellano, “cuchillo de palo en casa del herrero”.

Así es. No tenemos costumbre, no tenemos inercia, de contar lo que sucede en el entorno profesional. Parece como si ello fuera pecado, como si la calidad de vida, ya tan precaria, fuera a empeorar. De este modo, se produce la paradoja de que defendemos a colectivos marginados, y no tenemos el coraje y las agallas de mostrar la mala coyuntura en la que nos encontramos desde hace décadas todo un colectivo profesional que es básico para cualquier sociedad democrática.

“Hace falta”, como decía recientemente la nueva Presidenta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España, de la FAPE , Magis Iglesias, “que recuperemos el prestigio y la dignidad de una de las profesiones más bonitas del mundo”. Los vientos, de momento, no soplan bien.

El estudio que hemos estado haciendo durante los últimos meses ha demostrado, una vez más, esto que decimos: el absoluto hermetismo en el que se mueve el sector, del cual somos cómplices todos los profesionales, que nos identificamos con las mismas empresas en causas nada entendibles, por mucho que se diga, o por mucho que se guarde silencio. Además, no somos capaces de hacer ver a nuestros responsables que, del estudio de la profesión y del gremio, todos nos podemos sentir beneficiados.

 Hay que saber lo que pasa para hacer demandas tangibles a quienes tienen algún tipo de responsabilidad. No podemos delegar en otros lo que, proporcionalmente, no hacemos caer sobre nuestros propios hombros.

Pese a todo, y apelando a la buena voluntad de los profesionales amigos y conocidos, hemos hecho un estudio muy interesante en el que hemos podido radiografiar una realidad por todos conocida, pero que ahora podemos demostrar con luz y taquígrafos, poniendo negro sobre blanco acerca de lo que está aconteciendo con y desde la base de un cuestionario, de una encuesta que han respondido varios cientos de profesionales de las categorías más relacionadas con la información o cercanas a ellas.

¿Y qué hemos visto? Muchas cosas. Las respuestas han sido muy interesantes. Apuntan, en primer lugar, el nivel de estrés con el que nos movemos, por la falta de interés de nuestros jefes, por la carencia de medios, de instrumentos y de recursos precisos, por la responsabilidad social que tenemos, por la presión interna y externa que sufrimos de cara a conseguir las informaciones y los productos periodísticos en cada vez menos tiempo, con menos calidad, en un mayor régimen de competencia y de la manera más económica posible, al tiempo que buscamos cuanta más audiencia mejor… Todo se concita para que nuestra profesión parezca, un día y otro también, más y más alocada.

Los empleados de este sector suelen realizar tareas múltiples, sin que existan los debidos descansos a menudo, y haciendo faenas que antes hacían dos o más personas. Ese profesional todo-terreno que no tiene que rechazar, o que no puede rechazar, ninguna actividad que se le ofrezca acaba padeciendo algún tipo de síndrome que pronto habrá que estudiar como una enfermedad profesional más. La falta de información sobre este gremio retrasa las posibles soluciones.

Seguro que podríamos decir mucho más en lo que concierne a las condiciones de trabajo y a los riesgos laborales de la profesión, pero, para terminar, queremos incidir en las enfermedades más difícilmente detectables. Los dolores de espalda de los cámaras que hacen periodismo de calle son fácilmente “visualizables”, pero no es sencillo poder explicar, sobre todo a quien no conoce esta profesión, las situaciones de estrés y de presiones que se viven cada día, que merman considerablemente la calidad de vida en el trabajo y que aceleran la desconfianza en el futuro y el agobio en la actividad cotidiana. Estas situaciones, al igual que otras descritas, hay que atajarlas de raíz. Son muy duras: incluso me atrevería a decir que más duras que las penalidades físicas.

Hemos comenzado un camino de análisis muy interesante, al que acompañamos con versiones y visiones descritas y dibujadas como un calco de la actividad laboral periodística que ocurre cada día. Ahora toca seguir sin rodeos, y sin dudas, por la misma senda. Iremos hallando respuestas que hemos de acompañar de medidas loables y tajantes. Si no nos movemos, todo seguirá igual, lo cual equivale a que estaremos ante más de lo mismo y ante una mayor dificultad para solventar las cosas más adelante.

 No dejemos para mañana lo que ya deberíamos haber hecho hoy.(Juan Tomás Frutos “La profesión periodística y sus riesgos.” Presidente de la Asociación de la Prensa. España”

 Ser periodista es sin dudas una profesión riesgosa en algunos países, puesto que los periodistas descubren verdades incómodas para algunos sectores o grupos de poder;  o como en recientes y lamentables casos, son ejecutados por el hecho de estar cumpliendo su tarea cubriendo zonas en conflicto. Y no piensen solamente en zonas en guerra, pues en este año en Paraguay ya han asesinado a tres periodistas y en México a 80.

En el periodismo de turismo, se tiene una profesión aún no muy reconocida o respetada, asimilándola a viajes y fiestas, cuando lo cierto es que si, estos pueden existir, pero también el trabajo serio, la constante capacitación y estar al día con la información, no ya nacional, sino mundial en este mundo globalizado.

En el caso concreto del Círculo de Periodistas de Turismo de Uruguay (CIPETUR) y los colegas afiliados, un saludo muy especial y un reconocimiento al esfuerzo realizado para que la profesión sea respetada como ha de serlo, y porque los medios dediquen más espacio para un tema que es absolutamente fundamental para la economía de nuestro país, y de muchísimos otros también.

Saludos!

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